#playlist #jun/jul/ago2026

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Un verano lluvioso al extremo y con poco tiempo para escuchar cosas nuevas, aunque no por las causas equivocadas. Y aunque este resumen trimestral no es un sumario de todo lo que pasó por los oídos, es una buena muestra de gustos personales que navegan sin fin. Sin duda, uno de los discos más cautivadores fue lo de Kalia Vandever, quien, al loop de su trombón y voz, entregó un disco etéreo y expansivo, lleno de una sutil vanguardia que recuerda, en cierta forma, al Victorialand de los Cocteau Twins, por esa manera abstracta de flotar.

Lo mismo sucede con las planicies acústicas de Jonny Nash junto a Tomo Katsurada de Kikagaku Moyo, que tejen un sinfín de sueños breves, diminutos, pero preciosistas, al borde de un precipicio lleno de vibraciones nocturnas que se expanden y se hermanan con el abismo profundo de colaboración de Roy Montgomery con la vocalista Martha Skye Murphy, un verdadero ejercicio de eterealidad y canción post-shoegaze.

Kurt Wagner, el Lambchop mayor de esa institución, regresa con lo que tal vez sea su mejor disco desde Nixon, en donde el country alternativo se expande hacia una serie de arreglos corales que logran precisar el corazón podrido de los EUA desde Nashville, sin tapujos ni concesiones. Punch the clown es visceral, pero bello y arriesgado al mismo tiempo: una anomalía que merece ser celebrada por narrativas musicales que anuncian la verdadera nueva ola.

Pasa algo similar con Aldous Harding, cuyo breviario de grandes canciones en Train on the island es, sin duda, su más logrado disco. No que este sea mejor que los anteriores cuatro, sino que logra condensar, de una manera muy sofisticada, su forma de cantar, tocar y producir junto a su usual colaborador, John Parish, creando una serie de viñetas que oscilan entre folk, pop y canción de autor, todo muy bien medido y ponderado.

Quien usualmente logra crear universos de reminiscencias y homenajes al culto mismo es Luke Haines, quien, en Izzy Wizzy Let’s Get Bussy, encuentra en programas de TV para niños de los años 70 la excusa perfecta para resaltar la fascinación con lo sobrenatural, aunado a un folk rock estelar y esa forma tan propia y majestuosa de Haines para lograr esa incisión entre crítica social y burla cruel.

Quien tampoco falla en sus invocaciones a los fantasmas del rock es la psicodelia de Robyn Hitchcock, que, a pesar de seguir varada en la del Revolver de los Beatles, siempre encuentra, en The Confuser, la forma auténtica para narrar surrealismos y abstracciones que vuelcan entre Syd Barrett y el amor, a pesar de los años y de las cambiantes épocas para cualquier groover.

Lo más reciente de Julia Holter, Materia, es un apéndice a su disco anterior. No tanto los tracks que sobraron, sino aquellos que ya no cupieron ahí por la índole de su variación. Todo se siente más concreto, más en casa, por así decirlo, al ser estas piezas una extensión de sus vocalizaciones inspiradas en Hildegard von Bingen, un espacio para explorar y llevar al límite lo iniciado en Something in the Room She Moves.

En términos de variación, lo nuevo de The Durutti Column, el primero en 15 años, Renascent, es una revisitación a las pinceladas que hacen de Viny Reilly uno de los más grandes guitarristas de la era post-punk, aunque con una intención siempre post-renacentista. Aquí la grandeza proviene de la nostalgia, no de su totalidad; solo una pieza como Liars logra posicionar a Reilly en el presente, con una de las piezas más bellas que jamás haya escrito.

Aún en años recientes, cuando aquello que era considerado down tempo hizo de Beth Orton una de sus figuras más grandes, por sus colaboraciones con William Orbit, Chemical Brothers y Andrew Weatherall, lo más reciente de ella es, sin duda, su obra mayor. A 30 años de Trailer Park, su más venerada grabación, lo que se escucha en The Ground Above es igual de relevante, por su crudeza, fineza y también sinceridad. Su voz también ha cambiado, pero para mejor, logrando una inmediatez y madurez en busca de renovación, al momento en que lo político, lo identitario parecen quebrarse en un mundo que aún requiere de mucho arte y bastante amor.

(en portada: Julia Holter)