No hay prisa: el 2026 ya se consumió una cuarta parte de su existencia, y aunque la música no ha dejado de fluir, pocas cosas han tenido el apego necesario para considerarles esenciales. Iniciamos con la intensidad pastoral de KMRU, quien regresa con KIN, una grabación ambient introspectiva que, aunque no es de cabecera, integra ese caos-bello necesario para instalarse y encerrarse ante ese mundo que parece implotar.

Por esa misma razón, me gusta la nueva grabación de la italiana Julinko, NAEBULA, que con pocos elementos entrega una carga sonora que parece bastante conocida: una serie de retazos góticos que se entremezclan con drones, capas ambient, órganos de iglesia y vocalizaciones etéreas que ponen verde de envidia a los más recientes fichajes, en esa onda, en la 4AD.

Quizás una de las grabaciones más celebradas en este primer trimestre es el disco de covers de Autechre del guitarrista Shane Parish, que, con una técnica de folk-primitivo, explora tracks de la era primaria IDM de Rob Brown y Sean Booth. Hay una fragilidad que es contraintuitiva ante lo sintético de los de Manchester, revelando una complejidad natural, acústica e inusitada que se torna universal y hasta asequible, demostrando que los fantasmas de la máquina son los que dominan.

Y, de cierta manera, son estos huecos que existen entre lo acústico y lo maquinal los que siguen explorando en Desire los daneses TLF Trio, que han dejado de ser una versión orgánica de To Rococo Rot para desarrollar investigaciones más precisas entre lo clásico contemporáneo y la vanguardia digital. Es un disco intermedio en donde lo metronómico queda atrás, para desarrollar un lenguaje más natural y propio, sin ataduras.

Y ese ambient orquestal, derivado del minimalismo de Nyman o Bryars, aterriza en los ejercicios de la violinista Isabel Pine, que con Fables llega al mundo introspectivo del sello Kranky. Un disco perfecto para ver cómo se derrite el cielo y se integra a la nieve de un invierno tardío. De la misma manera funciona la excelsa colaboración entre la cantante y tecladista Julianna Barwick y la arpista Mary Lattimore: el disco Tragic Magic, que abandona, en su mayoría, los lugares comunes para crear suaves oleajes electrónicos que nunca dejan de ser íntimos e inmersivos.

Si lo de Shane Parish es un ejercicio primitivo en lo acústico, lo nuevo de la productora y compositora Colleen aplica de la misma forma, pero en lo modular analógico. Al dejar fuera de cuadro su usual cello y voz, en Libres antes del final Colleen destaca la cruda forma de acercarse a sus máquinas, creando pasajes impresionistas que se quiebran, se transforman y hacen oscilar tonos y frecuencias en un impresionante despliegue de colores no vistos desde el lado oscuro de Klaus Schulze.

Después de una serie de revisiones y reediciones a su discografía pasada en recientes años, el fin del catálogo se extiende con un nuevo lanzamiento del dúo Seefeel para Warp Records. El primer adelanto de su nueva placa, el track Ever No Way, es Seefeel clásico, sin serlo. En lugar de esa aguda forma de clavar ritmos en la cabeza, esta vez Clifford y Peacock optan por ahogar sus capas rítmicas de forma más opaca, dejando que la abstracción fluya a manera de un dembow dub seco que se extiende en la infinidad hasta poco a poco desaparecer de la memoria del mundo.
En ese sentido nuboso, lo nuevo de Nathan Fake, Evaporator, cumple esa expectativa de múltiples formas: vaciando el líquido en jams que poco a poco se desarrollan en vacíos abruptos de colores y formas, desde el techno chambón hasta lentos ritmos en la estela de un IDM clásico que insiste en permanecer. Se opta por la neblina y se disipa la claridad, que se va ya.

Y no hay mejor forma de cerrar este trimestre que con lo más reciente de Shackleton, que sigue llevando el disco calaveroso a nuevos albores. Sintiéndose como un post-mundo de ritmos, congas y psicodelia enervante, Euphoria Bound insiste en llevarnos a diferentes estados de consciencia mediante complejas texturas que aparecen y desaparecen de manera furiosa, y un desgarrante low end que ensucia y deforma al lado de un chaka chaka demencial.
(en portada: Julianna Barwick y Mary Lattimore)
