I
Toma con tus manos la extraña sensación de penetrar en el cuerpo de Aurelia (la Borealis) y regresar días después al extremo sur del valle de la mañana solar.
Kendra Smith desapareció de la escena musical angelina hace cerca de diez años. Se mudó hacia las montañas campesinas de California después de formar parte de tres agrupaciones que representaron mejor al infructífero movimiento de música psicodélica a mediados de la década pasada. The Dream Syndicate, Clay Allison y Opal (cuando Kendra Smith salió de ese grupo y fue sustituida por Hope Sandoval, el grupo cambió su nombre a Mazzy Star) dejan su influencia en las mejores bandas del Reino Unido de la segunda mitad de los ochentas.
II
Vive el Zebulón Bohemio en toda su instancia. Besa la sal de la tierra y en ella purifícate. Adorna el espacio de tu mente con caricias y suplicios de dolor.
Regresar, al parecer, es aún más fácil que desaparecer, ya que lo único que sabíamos de Kendra era que ella seguía existiendo en alguna granja en las afueras de Los Ángeles y que en 1990 lanzaría una grabación en una pequeñísima disquera independiente. The Guild of the Temporary Adventurers (Fiasco, 1992) llega a nuestros oídos, pero Kendra permanece cultivando sus alimentos y alimentando a sus cabras.
III
Juzga a la sociedad, condénala y abandónala en sueños de realismo excesivo. Vaga por el campo que existe más allá de la física y piensa en Nico. Busca la piedra que la mató, lame su sangre, siente el instante en que su alma abandonó el mundo del asfalto.
Es la instigación, por parte de Ivo Watts Russell (el mero mero de 4AD), lo que permite que Kendra regrese temporalmente al mundo ordinario. Five Ways of Disappearing (4AD, 1995) es el último ofrecimiento de Kendra y tal vez el único que exista en mucho tiempo, ya que Kendra no quiere estar lejos de sus animales y de sus vegetales.
IV
Busca la máxima de la existencia terrenal, aplica blasfemias al dios que esté más cerca de ti y piensa en la música del gremio temporal de aventureros que preside la vieja conciencia de tu ser.
“Cantarles a ustedes es totalmente diferente a cantarles a mis gallinas y puerquitos”, declaró Kendra el pasado octubre en el McCabe’s de Santa Mónica, durante la celebración de All Virgos Are Mad, el decimocuarto aniversario de la casa disquera 4AD. Los pocos afortunados que estuvimos ahí contamos con la suerte de sentir en su música ese extraño sentimiento de que la verdadera felicidad se encuentra en las cosas simples de la vida.
V
Deja el sueño sindicalizado y transforma el ópalo en estrella de mar. Sí, deja todo y sal de aquí. Pero, por favor, no tardes mucho en regresar.
Escuchamos, esa noche de un domingo de octubre, a la vieja psicodelia: a Can, a The Velvet Underground y algún otro recuerdo de alguna feliz pesadilla. No hubo sermón ni tampoco rencor; únicamente encontramos en ella las buenas intenciones de la noble madre naturaleza, que dejó entre nosotros la lejana promesa de un futuro regreso. Yo, la verdad, no sé si pueda esperar tanto. Supongo que solo es cosa de desaparecer, caer del sol y seguir el rastro de la canción de Kendra Smith.
Publicado en el semanario Bitácora de Tijuana (1994) y en el libro Rastros de carmín en un fondo tiznado de gris (La Espina Dorsal, 1996).
