Como todo aquello que proviene de los sueños, lo que recuerdo de Chapterhouse es difuso, un sonido concebido en épocas musicales en constante colisión, una memoria pisoteada por la mala onda de la prensa inglesa, que tenía el poder de destruir carreras musicales. 1991, y su disco debut Whirlpool, entre la resaca de dos escenas previas al advenimiento de la era grunge: la del sonido groovy post Manchester y las últimas fibras del sonido etéreo proveniente de la ciudad de Reading, al igual que Slowdive, cuando estos chavales, Andrew Sherriff, Stephen Patman y Simon Rowe, formaron Chapterhouse cuatro años antes.
Whirlpool es un experimento de esencias que pasa por muchas manos para darle un relieve más brillante, en manos de Robin Guthrie, de los Cocteau Twins, Stephen Hague (productor de OMD, New Order y Pet Shop Boys), y Ralph Jezzard, que acababa de producir la emblemática Unbelievable de EMF. Pensado por su disquera de esa época, Dedicated, como un disco para tronar las listas de popularidad.
Salvo por esa increíble violencia verbal de los medios musicales de la época para detener todo aquello asociado con el sonido shoegaze, el siguiente disco de Chapterhouse fue menos etéreo, logrando al mismo tiempo una tercer placa, uno de los discos más emblemáticos del sonido chill out, junto a Global Communication, al remezclar ellos su segundo y último disco, Blood Music.
El tiempo pasa, y tampoco sucede, pero Chapterhouse ha estado dando la vuelta al globo, tocando en vivo la totalidad de Whirlpool, y el segundo guitarrista y vocalista de la banda, Stephen Patman, se ha tomado el tiempo para platicar sobre esta primer visita a la CDMX, celebrando el 35 aniversario de su disco debut.
EJIVAL: Stephen, siempre fui una persona muy entusiasta al tipo de música que ustedes hacían durante la época de Whirlpool. Lo que ahora llamamos shoegaze nunca alcanzó realmente la popularidad que yo esperaba en ese momento; de alguna manera, quedó relegado. Sin embargo, me sorprende que, con los años, el género, aunque el término originalmente fue concebido como un insulto, haya terminado siendo respetado y reconocido.
STEPHEN PATMAN: Bueno, en aquella época la prensa sí tenía mucho poder porque era prácticamente el único acceso que tenía la gente a la información, especialmente los adolescentes y los jóvenes. Era la puerta de entrada a la información musical. En aquel entonces tenías que encontrar tu propia música. Cuando yo era adolescente, en los años ochenta, no existía internet, así que todo dependía del boca a boca, las recomendaciones y la prensa musical, que era lo que utilizabas para orientarte.
Así que tenían mucho poder en ese sentido. Pero una de las cosas que siempre nos propusimos fue dejar algo detrás. Obviamente queríamos tener éxito, pero todas nuestras bandas favoritas habían sido poco exitosas en su momento: The Velvet Underground, The Stooges, incluso los primeros Sonic Youth. Había tantas bandas que estaban al borde del éxito pero nunca llegaron realmente a conseguirlo.
Lo que queríamos era dejar discos que, quizá 20 o 30 años después, la gente pudiera apreciar, de la misma manera en que nosotros apreciábamos a bandas de los años sesenta que fueron fundamentales para cambiar las cosas y crear música nueva y extraordinaria.
En muchos sentidos, lo que nos propusimos está sucediendo. Y el hecho de que ocurra bajo la etiqueta del shoegaze —que, como dices, originalmente era un término despectivo— resulta bastante curioso. Ahora se ha convertido en un género, y además en uno muy amplio, que incluye a muchas bandas que, en mi opinión, ni siquiera deberían estar ahí.
Nosotros tampoco nos considerábamos parte de él porque el término apareció cuando prácticamente ya habíamos terminado, y originalmente era una forma de burlarse de las bandas que miraban al suelo mientras presionaban los pedales de efectos.
Así que es curioso que ahora sea un género. Pero, en muchos sentidos, también es la razón por la que podemos salir de gira 35 años después: todavía hay gente interesada en esa música, y nuestra música sigue haciendo algo que los inspira. Y eso es algo bueno.
EJIVAL: Claro. Whirlpool fue producido, en parte, por Robin Guthrie, que probablemente sea una de las razones por las que la gente asocia el disco con ese sonido. Pero, por lo que entiendo, cuando ustedes estaban trabajando, realmente no se trataba de los pedales, sino de la tecnología y de utilizar el estudio para crear sonidos. Era algo más experimental que simplemente decir: “Vamos a ponerle eco y delay a las guitarras y ya está”. Era más bien una exploración del sonido, ¿no?
STEPHEN PATMAN: Absolutamente. Los pedales, las guitarras y cualquier instrumento musical son básicamente herramientas para producir un sonido, y eso era realmente lo que nos inspiraba.
Nunca fuimos músicos extraordinarios. Éramos más o menos buenos; tocábamos bastante bien nuestros instrumentos. Pero lo más importante era que teníamos un sonido en la cabeza. No tienes que ser un músico extraordinario para crear sonidos interesantes. Siempre nos sentimos muy cómodos en el estudio. Era un lugar donde podías experimentar y grabar cosas. Nunca fuimos intérpretes naturales. Para nosotros, tocar en vivo tenía más que ver con interpretar las canciones que habías escrito frente a la gente que con ser entertainers.
Aunque también hay cosas muy divertidas en tocar frente a un público.
Pero el estudio ha sido mi mundo durante los últimos 25 años. Eso es básicamente lo que hago: escribir música en el estudio. Se trata de ser una especie de técnico, pero también… no sé, no se trata de escribir música con las manos. Se trata de escribir música con la cabeza.
EJIVAL: ¿Y Robin Guthrie, John Fryer y Stephen Hague ayudaron a conseguir lo que ustedes buscaban en términos del resultado final?
STEPHEN PATMAN: Para ser honesto, todos ellos llegaron después de que las canciones ya estaban escritas. Habíamos grabado mucho material de una manera bastante básica, en un pequeño estudio de 16 pistas, y necesitaba sonar mejor. Así que trabajamos con todos ellos para tomar canciones que ya existían y hacerlas sonar mejor.
John Fryer fue muy bueno para eso. Creo que con él volvimos a grabar las baterías y las voces, pero la mayor parte de lo que se publicó ya había sido grabado.
Stephen Hague simplemente remezcló Falling Down, básicamente sin ninguna intervención nuestra. Tomó la pista y la remezcló.
Robin Guthrie fue diferente porque éramos grandes admiradores suyos desde hacía años, desde que éramos adolescentes. Así que trabajar con él fue un verdadero privilegio. Con Autosleeper, básicamente remezcló lo que ya habíamos grabado, aunque yo volví a grabar las voces, lo cual fue bastante intimidante considerando que él estaba acostumbrado a trabajar con Elizabeth Fraser.
EJIVAL: Claro.
STEPHEN PATMAN: Pensaba que sonaba como si estuviera cantando a la tirolesa o algo así.
EJIVAL: Como cualquier hijo de vecino.
STEPHEN PATMAN: Sí, exactamente. Ya habíamos grabado otro material para el segundo EP, y entramos al estudio para remezclarlo para el álbum, pero Robin sugirió que empezáramos de cero. Así que, prácticamente en un día, lo volvimos a grabar. Yo hice las guitarras, Andy cantó, Robin tocó algo de bajo, añadió algunos efectos de feedback y después lo mezcló.
Se convirtió en una interpretación completamente nueva de la canción, algo que para nosotros fue realmente increíble porque ya habíamos publicado la canción como queríamos.
No éramos demasiado protectores con nuestro material como para negarnos a hacer algo diferente. La gente ya conocía la canción, así que hacer una nueva interpretación no era un gran problema. Pero también fue importante para nosotros porque estábamos grabando con alguien a quien respetábamos muchísimo. Ralph Jezzard, quien grabó Pearl, fue otra persona muy talentosa con la que trabajamos.
EJIVAL: Había trabajado con EMF, ¿no?
STEPHEN PATMAN: Sí. De hecho, hizo Unbelievable con ellos, justo antes de trabajar, creo, en Pearl con nosotros. No necesariamente era la persona adecuada para algunas de las otras cosas que hicimos en Blood Music. No creo que el material fuera realmente adecuado para él. Pero lo que hizo con Pearl fue muy especial. Encontró un momento preciso en el que todo funcionó.
Seguimos trabajando con él, en parte porque la disquera sentía que era una buena combinación, aunque no estoy seguro de que lo fuera para todo el material que hicimos. Desafortunadamente, murió hace poco.
EJIVAL: El año pasado, ¿no?
STEPHEN PATMAN: Sí, el año pasado. Fue algo extraño. Además, solo era unos cinco años mayor que nosotros, lo cual resulta bastante increíble.
EJIVAL: Hay un claro abismo y diferencia musical, en el espacio entre Whirlpool y su segundo disco Blood Music. Estaban pasando muchísimas cosas: el grunge, la explosión de la música electrónica de baile y los últimos vestigios de la escena de Manchester. Estoy tratando de entender la perspectiva de artistas como ustedes y cómo Chapterhouse estaba absorbiendo todo aquello, y cómo tomaban decisiones sobre la dirección que querían seguir. Debió ser difícil con tantas cosas sucediendo a su alrededor.
STEPHEN PATMAN: Fue un periodo de enormes cambios, pero antes de eso también habían estado pasando muchas cosas. Cuando empezamos, incluso antes de firmar con una disquera, hacíamos un cover de Theme from S’Express, de S’Express, porque nos parecía una canción increíble. Era algo un poco irónico, pero la tocábamos en vivo.
Fue apenas en nuestro segundo o tercer concierto cuando tocamos como teloneros de Spacemen 3. Realmente queríamos conseguir ese concierto porque sabíamos que probablemente les íbamos a gustar. Y así fue. Terminamos saliendo de gira con ellos, y Pete Kember, en particular, fue un gran apoyo para nosotros. Finalmente terminamos trabajando con su manager.
Incluso entonces, cuando teníamos 17 o 18 años, tocábamos uno de los primeros temas de house. Éramos hijos de la era disco. Crecimos a finales de los setenta, cuando teníamos ocho, nueve o diez años, y absorbimos esa música. Formaba parte de nosotros. Cuando tienes esa edad, absorbes esas cosas.
Una de las cosas sobre el shoegaze es que es un género muy blanco, y nosotros estábamos muy interesados en la música negra y en el groove. Así que quizá podía parecer extraño que empezáramos a incorporar esas influencias.
Andy se involucró mucho más que yo en la escena house, pero de todos modos tuvo un gran impacto en nuestro segundo álbum. Lo que unía todo era que hacíamos música asociada con las drogas. Hacíamos música psicodélica, y la escena house estaba haciendo algo parecido, al menos desde nuestra perspectiva. Sentíamos que todo eso venía directamente de Sly and the Family Stone, Funkadelic, Hendrix y, posteriormente, de la música house. El house era una experiencia muy psicodélica.
Eso es realmente lo que éramos al principio: una banda psicodélica. Así que tenía sentido para nosotros. Pero para el público del shoegaze quizá resultaba extraño, porque tenían una idea diferente de lo que era el shoegaze.
Para nosotros se trataba de hacer música que te llevara a otro lugar, que expandiera tu subconsciente.
Con los años hemos notado que amigos nuestros como Slowdive y Ride se mantuvieron bastante fieles a su sonido. Eso hace que sea mucho más fácil para alguien que se acerca a su música entenderla, porque sabes qué vas a encontrar. Nosotros, en cambio, fuimos cambiando y desarrollándonos.
EJIVAL: Esa es probablemente una de las descripciones más sencillas de lo que es el shoegaze: música psicodélica. Creo que mucha gente ha teorizado sobre eso. Apenas empecé a leer el nuevo libro de Simon Reynolds, que está dedicado en gran medida al shoegaze, y tiene mucho sentido cuando intentas entender la época: qué estaba sucediendo y cómo todo eso se filtró a través de su música.
Al final, tomaron todas esas cosas y crearon algo nuevo. Y también hicieron, en colaboración con Global Communication, lo que probablemente sea uno de los álbumes de ambient más importantes de aquella época. Existe casi como un fantasma junto a lo que estaban haciendo con Chapterhouse.
STEPHEN PATMAN: Absolutamente. Estamos muy orgullosos de ese disco porque no existiría si no lo hubiéramos concebido junto con ellos. Estábamos muy contentos con lo que hicieron con el material. Es casi como darle a alguien los ingredientes para una receta y que después esa persona te prepare una comida maravillosa. Así fue como sentimos ese disco. Estábamos tan contentos con él que les dimos créditos como compositores y, más recientemente, les cedimos la mitad de la propiedad del álbum. Nos pareció apropiado porque ellos expandieron sus horizontes a través del proyecto y estaban muy agradecidos de que se los hubiéramos propuesto. Todavía guardan muy buenos recuerdos de haberlo hecho.
También sentimos que simplemente pedirles que lo hicieran fue lo que hizo posible el disco. Me encanta ese álbum. Es como escuchar nuestro disco dentro de un sueño, porque puedo escuchar todos los fragmentos de las canciones que escribimos flotando a través de las diferentes piezas.
Quizá otras personas no lo escuchen, pero cuando escribes canciones sabes de dónde viene todo. Es algo muy especial. Esos tipos son increíblemente talentosos. Mark Pritchard y Tom Middleton son personas maravillosas y todavía estamos en contacto. Creo que, en muchos sentidos, como habían estado haciendo mucha música de baile —casi drum and bass y techno—, esto les dio la oportunidad de explorar realmente su lado ambient. Creo que es un disco muy especial.

EJIVAL: Ahora están de gira con Whirlpool, llevando la música a nuevas audiencias, además de reencontrarse con sus seguidores originales. Esta es la primera vez que estarán en México y Sudamérica.
¿Les sorprende que haya gente que los conozca y que el álbum se haya convertido en parte de cierto canon de discos dentro del género? ¿Qué piensas de eso?
STEPHEN PATMAN: Bueno, nunca tocamos en Latinoamérica la primera vez que estuvimos activos. Creo que fue porque básicamente estábamos firmados con una disquera grande. Teníamos distribución independiente en el Reino Unido, pero internacionalmente era básicamente BMG Worldwide, con BMG en México, Brasil y otros lugares. Estaban publicando discos de Kenny G. No tenían ni idea de qué demonios les habían dado y realmente no sabían qué hacer con ello.
Así que hubo muchos lugares a los que nunca tuvimos la oportunidad de ir porque no había apoyo de la disquera. Simplemente no entendían lo que habían recibido.
Pero a lo largo de los años, y especialmente durante los últimos 30, hemos sido conscientes de cuánta gente en México y en otros lugares está realmente interesada en esa música.
Ha ido creciendo. Hay muchas bandas haciendo música que está muy inspirada por ella. Así que no ha pasado desapercibido. Y tener la oportunidad de ir a tocar allá es algo que nos hace muy felices.
EJIVAL: Una última pregunta. Volviendo al año en que salió Whirlpool, ¿qué otros álbumes de aquella época, quizá de uno o dos años antes o después, considerarías buenos compañeros de escucha?
No necesariamente discos del mismo género, sino álbumes que pondrías juntos y dirías: “Este disco, este otro, este otro… todos ellos forman una buena experiencia de escucha junto a Whirlpool”.
STEPHEN PATMAN: Bueno, curiosamente, cuando estás en una banda dejas de escuchar a tus contemporáneos porque, de alguna manera, son casi como rivales. Así que hubo mucha música que me perdí por eso.
Un par de años antes estábamos muy metidos en Loop y, obviamente, Sonic Youth. Sonic Youth fueron nuestros grandes amores adolescentes. Goo fue su primer álbum en Geffen. Era más comercial, pero seguía siendo un disco increíble. Aunque yo prefiero Sister, Evol y Bad Moon Rising.
Después, en cuanto a bandas de aquella época, hubo una que ignoré: The Verve. Su primer álbum, A Storm in Heaven, es realmente bueno, y no lo escuché de verdad hasta después.
EJIVAL: Incluso sus B-sides de esa época son realmente buenos.
STEPHEN PATMAN: Sí. No me gustó mucho cuando Ashcroft se convirtió en una especie de cantautor con Urban Hymns, cuando empezó a proyectarse casi como el héroe de la clase trabajadora. Lo mejor de The Verve eran su guitarrista, su bajista y su baterista. Tenían un groove increíble, pero era un groove psicodélico. Esas son algunas de las cosas que eran contemporáneas a nosotros pero que me perdí en ese momento porque realmente no estaba escuchando.
Pero, entre las bandas que he descubierto y amado desde entonces, está Broadcast. Para mí, han sido la mejor banda que he escuchado en décadas. Es una verdadera lástima que Tish Keenan haya muerto. Es una de las bandas que más aprecio. Creo que todo lo que hicieron es increíble.

Chapterhouse se presenta en vivo en la CDMX el próximo 24 de septiembre, en Bajo Circuito, celebrando el 35 aniversario de Whirpool. Consigue boletos aquí.
