El espectáculo de la desintegración.

OLA K LEE?

¡situacionismo y post-escapismo!
Published: 2 months ago

El culto a Aphex Twin

“No existe en al era moderna de la música electrónica un artista tan venerado como Aphex Twin” es una de esas frases que sirven para explicar la fascinación alrededor de la figura artística creada por Richard David James. Y si bien la fuerza mediática de Aphex Twin aún es capaz de mover montañas, ríos y continentes, mucho tuvo que ver con esa capacidad de Richard D. James para usar el anonimato -detrás de un ya casi mitológico logo o detrás de su propia cara- y lograr una prodigiosa e influyente carrera que generó estéticas y sonidos que siguen detonando nuevos esquemas en los amplios y distantes mundos de la música electrónica experimental y el pop.

Bajo esa normatividad, Aphex Twin ha logrado ser un artista serio mientras que al mismo tiempo ha utilizado todos los recursos a su alrededor para contravenir esa misma seriedad, con una serie de situaciones, humor sórdido y leyendas que son más grandes que la realidad misma. Desde saber que Richard D. James es dueño de un submarino hasta la aseveración que dictó a David Toop, en la que narraba que sus procesos de producción e ideas musicales ocurrían en sueños lúcidos que después reproducía al despertar.

La atención para Aphex Twin, siempre fue meta, el poder observar toda la absurdidad y realidad distorsionada de su universo sonoro, mientras que al mismo tiempo desviaba la atención a si mismo en un burdo espectáculo de corte dadaísta. Ha sido varias veces documentado por espectadores el ver a Aphex Twin entre el público, al mismo tiempo que realiza sus performances o incluso hasta haciendo fila para entrar a ver su propio espectáculo. Un detournment en tiempo real para transformar no solo frecuencias y ritmos, sino la percepción misma de la audiencia.


 

Uno de sus más recientes performances, después de un retiro de cerca de 13 años, en el festival Day For Night, vimos como la cara de Richard D. James fue transplantada digitalmente en la cara de los asistentes, creando la sensación de que toda la audiencia eran Aphex Twin, morfeandose instantáneamente en su razon de estar, al igual que en el bizarro video para Windowlicker. Un mar de Aphex Twins celebrando esa posibilidad de ser espectador y espectáculo al mismo tiempo.

Tal vez lo anterior sea más fácil de absorber que la misma discografía de Richard D. James, que entre Caustic Window, Polygon Window, The Tuss y decenas más de pseudónimos flanqueando a Aphex Twin, ha logrado un extenso cuerpo de trabajo tan complejamente extraño, como solemnemente ambient y sencillamente hermoso (como sus piezas de piano roto en Drukqs). Es ahí, en ese total entendimiento, entre lo vasto de su trabajo y su enigmático manejo de imagen, donde radica el genio de Richard D. James, esa fuente fantástica que va dando vida a esa fascinación y culto a todo eso que conocemos y entendemos ser Aphex Twin.

Para más detalles y anécdotas respecto al culto de Aphex Twin, recomiendo el radio documental de John Doran (editor de The Quietus) en BBC Radio 4.

Escucha TODA la discografía de APHEX TWIN aquí: https://aphextwin.warp.net/

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